jueves, 27 de agosto de 2009

Argumento de la Ilíada de Homero

ARGUMENTO DE LA ILÍADA, OBRA ESCRITA POR HOMERO, POETA GRIEGO

El poema empieza con la reunión de los líderes de los soldados griegos, que conocían que la peste enviada por el dios Apolo a su pueblo, se debía al ruego del sacerdote Crises, padre de Criseida, que había sido tomada como esclava por Agamenón, Rey de Micenas y jefe de las fuerzas griegas en la guerra de Troya.
Para evitar la peste que los azotaba le piden a Agamenón devolver a Criseida, pero este en compensación reclama a Briseida. Aquiles, el mejor de los guerreros de Agamenón que ama a la muchacha, rehúsa entregarla. Agamenón, en virtud de su poder de jefe supremo, se la hace entregar. Aquiles debe obedecer, pero se niega a seguir participando en la guerra contra los troyanos. Pronto se reanudan los combates en torno a Troya. Agamenón, engañado por un sueño, cree que podrá obtener la victoria sin Aquiles. Pero los éxitos obtenidos por lo troyanos, ataca su campamento. Agamenón comprende que debe reconciliarse con Aquiles. Le manda otra vez a Briseida, con regalos preciosos, y le promete la mano de una de sus hijas. Pero Aquiles no acepta luchar y los griegos comenzaron a perder frente a los troyanos.
Finalmente, cuando estos estaban a punto de quemar las naves griegas, Patroclo, que era gran amigo de Aquiles, lo persuadió para que le permitieras guiar a sus soldados con el objeto de librar a los griegos del desastre. Vestido con la armadura de Aquiles, Patroclo condujo la victoria de los griegos, forzando a los troyanos a retroceder hasta las murallas de su ciudad. Sin embargo, en su máximo momento de gloria, Patroclo muere a manos del capitán troyano, Héctor.
Al conocer de la muerte de su gran amigo, Aquiles desconsolado y frenético, persigue a Héctor, tres veces alrededor de las murallas de Troya, lo mata y después ata el cadáver a su carro y lo arrastra por el exterior de las murallas, hasta la pira funeraria de Patroclo. Al enterarse que los griegos se niegan a celebrar los ritos funerales de su hijo, el triste Príamo, Rey de Troya, con la ayuda del Dios Hermes, visita a Aquiles y le pide que le entregue el cuerpo de su hijo. Este accede, conmovido por el dolor del viejo rey, y declara una tregua para que los troyanos celebren un funeral adecuado. La Ilíada concluye con una descripción del funeral celebrado en honor a Héctor.

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